lunes, 25 de agosto de 2014

Investigación Bibliográfica. Bloque II



UNIVERIDAD NACIONAL DE COSTA RICA

Centro de Investigación y Docencia en Educación

División de Educología





Bachillerato en Enseñanza de la Religión

Didáctica para el Aprendizaje de la Religión.




Luis Alvarado Villacrés


Prof. Jorge Ballestero Rojas



25/08/2014




Investigación Bibliográfica

De qué forma el Profesional en Educación religiosa, puede  reconocer que la construcción social de género impide relaciones fraternas y solidarias, y por eso trabaja por conseguir la equidad y la justicia entre las personas.



Tabla de Contenidos


Introducción………………………...………………………………………………………1
Objetivos……………………………………………………………………………………3
Marco Teórico……………………………………………………………………………...4
Ruta Metodológica………..…………………………………..……………………………5
Conclusiones………………………………………………………………………………..7
Bibliografía…………………………………………………………………………………8
Anexos………………………………………………………………………………………9






“Es tarea de mujeres y de hombres críticos ayudar a elaborar el sueño de cambiar el mundo como asimismo su concreción, ya sea de forma sistemática o asistemática, en la escuela… o en casa, como padre o como madre,… en nuestras relaciones con las personas que trabajan con nosotros.” (Freire)


Introducción

El discurso de género se encuentra matizado por un proceso de inclusión que reclama de la educación la deconstrucción de paradigmas patriarcales que imposibilitan construir espacios de dignidad equidad.  La propuesta planteada en el tema quiere responder a la práctica de la des subordinación del género oprimido. La identificación de escenarios patriarcales busca impulsar un aprendizaje complejo en los estudiantes de la religión. Ellos podrían desarrollar un razonamiento práctico moral y poder buscar respuestas comunitariamente a problemas del entorno.
Los criterios de la enseñanza religiosa sugieren  una formación rica en ética en aras de una cultura de paz. La propuesta planteada quiere desarrollarse como una práctica fraterna que permita impulsar el liderazgo social y desarrollar un ambiente de diálogo y aprendizaje, construyendo categorías práctico – morales. La perspectiva de liderazgo aquí concebida quiere comprobar que no es indispensable la figura autoritaria (muchas veces generacional) para alcanzar un fin.
Los imaginarios sociales son expresados por las actitudes de los hijos de las familias Podemos preguntarnos si ¿Son los hijos de familias patriarcales capaces de identificar los conflictos de la inequidad de género mediante mediaciones de pares en contexto grupal?  Esta  pregunta  nos conduce a identificar el problema de agresión (verbal y física) en el aula y las familias. Los conflictos entre compañeros son resueltos de manera personalizada, cada quien establece su forma de solucionar las diferencia. En este escenario los compañeros se convierten en simples espectadores o muchas veces ignoran el acontecimiento. Cada
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estudiante trae consigo un imaginario de resolución y acorde a este se actúa en un conflicto. Como consecuencia de estas formas aisladas al colectivo, encontramos las diversas discriminaciones en el ambiente escolar.  
La estructura escolar, como representación social no es ajena a estas estructuras. La propuesta quiere ofrecer un espacio de formación en mediación para impulsar formas cordiales de solución de conflictos y desarrollar un razonamiento práctico – moral. Este paradigma nos lleva a superar la misma resolución de conflictos para buscar la formación en mediadores y mediadoras de paz. La dirección del centro escolar escogido ofrece la apertura necesaria para la realización del proyecto y el área de la enseñanza de la religión está anuente a ser el espacio propicio de formación. La unidad curricular de religión se encuentra fundamentada por la promoción de una cultura de paz. Con este preámbulo se piensa incidir significativamente en la convivencia grupal. Estas herramienta proporcionadas por la formación buscará despertar en el grupo espacios fraternos donde sobresalga el liderazgo de pares; donde la opinión del otro cuente y se respete; donde la resolución culmine en acuerdos; donde entre todos puedan llevar a buen fin el “”problema”. Se pretende también que esta noción de “conflicto” sea concebida como problemas del entorno y puedan ser sensibles a ellos y pensar en grupo alternativas de solución.      







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Objetivos

Objetivos General:
Efectuar un estudio hermenéutico de experiencia de mediación entre pares a la luz de la construcción de una cultura de paz y equitativa para sustentar una caracterización de relaciones fraternas

Objetivos Específicos:

  1. Identificar las características del desarrollo humano en las actividades comunitarias de la Enseñanza de la Religión.
  2. Promover espacios para el análisis sobre el desarrollo humano integral y sus representaciones en los estudiantes
  3. Determinar los alcances y limitaciones de una identidad comunitaria  no subordinada en  el contexto educativo que permita la construcción de una matriz endógena desde una lógica práctico- moral.








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Marco Metodológico

El liderazgo comunitario es  transformacional pues lo que pretende es ofrecer a los demás una toma de conciencia de la realidad con respecto a la formación práctico – moral. Las formas y expresiones de la confrontación dice mucho del imaginario de inclusión y un liderazgo visionario en su afán de una construcción colectiva de la misión por compartir (Lorenzo, 2005). El rol docente tradicionalmente ejercido se asemeja  a una figura de autoridad carismática pues su aporte no es debatido lo que sugiere que se habla desde la erudición o el grupo se resiste a confrontar esta figura de autoridad en la discusión. El grupo puede invitarse y experimentar un liderazgo ético, pues según el profesor Lorenzo, estos líderes conciben la idea de orientar en valores un horizonte liberador por medio de un Proyecto Educativo (Lorenzo, 2005).
La valoración de conflictos nos da muchas certezas. Pareciera que hay un protocolo consolidado que aporta un pensamiento dicotómico de comportamientos buenos y malos. La realidad no es plana, constata Morín, son muchos los elementos que se encuentran interrelacionados. Si la realidad no es simple, el conocimiento tampoco puede serlo so pena de incurrir en el error. (Morín, 1994). Para delimitar este concepto Morín lo contrapone constantemente al pensamiento simple.
El concepto de cultura que me permite acercar a la realidad de los constructos sociales de los escolares es el de Geertz, quien manifiesta que cultura es un “sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimientos sobre las actitudes hacia la vida”. (GEERTZ, 1988).



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Ruta Metodológica

La propuesta hermenéutica en busca de la identificación de una matriz civilizatoria  se concreta en espacios de diálogo y vivencia comunitaria de la experiencia de los estudiantes para así romper  paradigmas estigmatizantes de un modelo progresista  muy presente en nuestra sociedad hoy. De esta forma, una hermenéutica de la experiencia de mediación entre pares nos aportará una percepción en donde los conocimientos teológicos, el liderazgo y la realidad social convergen de manera valiosa, pues  a través de la identificación de la caracterización de representaciones fraternas en las experiencias tendremos “una visión del mundo coherente, con modelos, teorías, valores, supuestos y métodos compartidos. Desde el aporte de una experiencia de consensos fraternos humanos, es posible un conocimiento emancipador que en su construcción transforma las relaciones de opresión, por el empoderamiento de los actores sociales en la coherencia entre el pensamiento y la acción.
La perspectiva hermenéutica provoca identificar además alcances y limitaciones  en la identidad comunitaria  no subordinada en  el contexto educativo que permita la construcción de una matriz endógena (categorías reflexionadas) desde una lógica práctico- moral. Así los estudiantes son capaces de crear nuevas categorías a modo de juicio con respecto a circunstancias de injusticia e inequidad.
La propuesta final busca la constitución de talleres de formación de mediación entre pares donde se intente promover juegos cooperativos, pautas de relacionamiento asertivo y emisión de propuestas que enfatice la aplicabilidad de la teoría confrontada. El Desarrollo Humano se entenderá como el proceso continuo y sistemático en que la persona va creciendo en la facultad de conocerse a sí mismo, tomar iniciativas y asumir responsablemente su compromiso de mantener una vida sana y equilibrada con su prójimo. La adquisición de estas habilidades le permitirá mantener relaciones humanas asertivas y emocionalmente significativas.
            Según el modelo de inteligencia emocional de Mayer y Salovey (1997) propone una
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serie de habilidades básicas tales como la percepción, la asimilación, la comprensión y la regulación emocional. El logro de estas habilidades dará paso al desarrollo de otras más complejas.
El término integral se entenderá en relación a la multidimensionalidad de los estudiantes y en los distintos ámbitos en lo que se desenvuelve. Entendiendo a la persona como un conjunto en proceso de armonización y desarrollo y a pesar de que el proyecto se contextualiza en un ambiente educativo no se limita a un plano profesional.
Se propone una serie de pasos para descubrir e implementar estrategias. Entre ellas:  
  1. Realizar observaciones, dibujos, entrevistas, juegos lúdicos, entre otras técnicas, para identificar las características del desarrollo humano en los estudiantes
  2. Identificadas las representaciones del desarrollo humano de los estudiantes, propiciar espacios lúdicos, artísticos, recreativos y espirituales para reflexionar sobre la importancia de la fraternidad.
  3. Implementar talleres para asimilar la Inteligencia Emocional, la Espiritualidad,  la Asertividad,  la Solidaridad, Resolución de Conflictos, entre otras.
4.     Después obtener los resultados, proponer un estudio de factibilidad para reestructurar el organigrama institucional (Relaciones de Poder)









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Conclusiones

 Después de indagar acerca de espacios que promuevan la inclusión y  el liderazgo social destaco que son necesarias habilidades para el ejercicio efectivo de la comunidad como: comunicación y escucha. Podemos concluir con la urgencia de identificar que frente a una cultura del individualismo competitivo represor hay que mostrar un nuevo rostro. El espacio educativo como lugar de acogida es un signo de apertura e integración en la sociedad. Mientras la fraternidad humana no sea asumida como principio constitutivo en el quehacer cotidiano, los valores de la escuela pierden su garantía y sus utopías se convierten en vanos discursos.
Desde la biopolítica ciertamente las relaciones  interpersonales siempre son asimétricas. Pero dependerá de las alícuotas de poder que los diálogos provean para alcanzar la animación, la alegría y la participación de todos los miembros de la sociedad. Los ejercicios de mediación quieres ser un espacio que acompaña, no impone; por las palabras e imaginarios ser memoria y garantía, no dueño ni jefe. El mayor alcance del diálogo asertivo no está en cuanto poder se tenga, sino cómo es posible buscar el bien común con esos dones.
¿Cómo establecer criterios entre el  quehacer educativo y sociedad? Tenemos en la escena histórica diversos actores y escenarios,  que a criterio personales, han buscado hacer realidad lo que la Unesco en el año 1996 emitió por medio de postulados acerca del aprendizaje cuyo resumen puede sintetizarse en “Aprender a vivir juntos”. Dentro de una sociedad  más diversa y con mayor marginalidad, el aprender a vivir juntos implica, entonces promover un fuerte compromiso personal y colectivo en favor de una integración social en los centros educativos. El reto de nuevas prácticas pedagógicas en la educación actual es vigente. Los estudiantes de las instituciones han nacido en otro siglo a la de sus maestros. Pero una sola sociedad es la que nos une y compromete por el fortalecimiento de la participación ética y ciudadana. ¿Quién motiva este proceso de renovación? La misma utopía podría ser la respuesta. Sin embargo, no podemos dejar de reconocer la responsabilidad e importancia de espacios de estratégicos dialógicos. La deconstrucción de un posicionamiento patriarcal brindará mayor participación a los miembros de la comunidad educativa y mayor será el compromiso y empoderamiento en la sociedad. La experiencia de aprendizaje no es un estado privilegiado de un sector de la organización, sino el sentido a fin de todo el proceso de una pedagogía crítica.


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Bibliografía

Avellino, P. (2006). Persona, Derechos Humanos y Educación. Oviedo, España. Ediciones de la  Universidad de Oviedo.

Consejo Interreligioso para la Educación ética de los Niños y Niñas, Red Global de Religiones a favor de la Niñez y Fundación Arigatou.(2006) Aprender a vivir Juntos. Un programa intercultural e interreligioso para la educación ético. Ginebra, Suiza: ATAR Roto Presse SA.

Dussel, E. (2000). Europa, modernidad y eurocentrismo. . Buenos Aires: CLACSO. .
Geertz, C. (1988). La interpretación de las culturas. Madrid: Ed. Gedisa.
Mayer, J. y Salovey, P. (1997) What is emotional intelligence? Emotional Development and Emotional Intelligence: Implications for Educators. (p. 3-31) New York: Basic Books.
Morín, E. (1994) Introducción al Pensamiento Complejo. Madrid Ed. Gedisa.
Lorenzo, M.(2005) El liderazgo en las organizaciones educativas: revisión y perspectivas actuales. En: Revista Española de Pedagogía # 232, núm. 367 -388, Septiembre –Diciembre. Universidad de Granada.

Rodríguez de Ibarra, D. (2013) Las 3 inteligencias: intelectual, emocional y moral: una guía para el desarrollo integral de nuestros hijos. 2ed. México: Trillas.

Vargas, I. (2010) ¿Por qué es esencial discutir acerca del liderazgo en la gestión escolar? En: Revista Electrónic@ Educare Vol. XIV, N° 1, núm. 59-66, Enero-Junio 2 Universidad Nacional de Costa Rica.



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Anexo
LA ENSEÑANZA ESCOLAR DE LA RELIGIÓN
Y EL MODELO DIDÁCTICO
DEL SISTEMA EDUCATIVO ACTUAL.


Rafael Artacho López
Conferencia pronunciada en Alicante
el 27 de Septiembre de 2006

II

LA ENSEÑANZA ESCOLAR DE LA RELIGIÓN
Y EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO


Otro de los elementos característicos de nuestro actual modelo escolar es el aprendizaje significativo. Circulan por los ideogramas del profesorado las más variopintas definiciones del aprendizaje significativo. Y no se encuentra prácticamente a ningún profesor que no diga que, por supuesto, él es el primero en proporcionar a sus alumnos aprendizaje significativo. Por eso me ha parecido útil dedicar unos instantes de esta exposición a clarificar en qué consiste el aprendizaje significativo de la Religión en la escuela. Para ello me voy a centrar en tres cuestiones:

1.     La primera, para clarificar en qué consiste el aprendizaje significativo.
2.     En la segunda examinaré algunas dificultades y algunas posibilidades que el aprendizaje significativo representa para la enseñanza escolar de la Religión.
3.     Y, finalmente, propondré algunas sugerencias para que, en la enseñanza escolar de la Religión, pueda darse realmente un aprendizaje significativo.


1.     El Aprendizaje significativo.

Así pues, la primera cuestión consiste en clarificar de qué estamos hablando cuando hablamos de aprendizaje significativo.

a.- Hay un primer concepto – practicista y simplificado – que define el aprendizaje significativo como aquél que se realiza apoyando los conocimientos nuevos que se adquieren sobre conocimientos que el sujeto ha adquirido ya anteriormente. Es cierto que este apoyo del nuevo aprendizaje en conocimientos adquiridos con anterioridad se da en el aprendizaje significativo. Pero también se da en otros tipos de aprendizaje más memorísticos. Sin ir más lejos, en el campo de la Geometría siempre se ha dicho que antes que el concepto de polígono, el alumno debe conocer el concepto de ínea y el de superficie. Y, sin embargo, aunque esta regla se cumpla, no por ello se trata de un aprendizaje significativo.

b.- También está extendida la creencia de que aprendizaje significativo es aquel que se obtiene gracias a procesos de inducción realizados desde la experiencia. También hay que decir que no siempre el resultado de un proceso de inducción es un aprendizaje significativo (por ejemplo, cuando se desconocen las razones de los procesos que se observan, o cuando no se tiene claro el sentido o la aplicación del proceso observado).

c.- El aprendizaje significativo es, en realidad, una teoría sobre la adquisición del conocimiento. No se trata de una simple técnica para conseguir un aprendizaje mejor, sino una visión global (holística, como se dice hoy) sobre cómo adquirimos conocimientos nuevos. Y cuando se habla de adquirir conocimientos, no se trata de una simple codificación conceptual, sino del conocimiento incorporado a la experiencia. A ese proceso de incorporación de nuevos saberes al conocimiento y a la experiencia es a lo que Jerome Bruner ha llamado aprendizaje significativo.  El nombre proviene de la definición que Bruner da a este tipo de conocimiento[i][16]. El aprendizaje consiste – dice Bruner – en otorgar significados a la realidad. “Otorgar significados”  quiere decir percibir experiencialmente tanto la naturaleza como las posibilidades y cualidades de la realidad. Hay, por ejemplo, quien conoce las plantas reproduciendo las clasificaciones de Linneo al pie de la letra, y quien conoce las plantas al estilo de las “indias yerberas” que conocí en Panamá, capaces de identificar todas las plantas de su entorno geográfico, con indicación de sus utilidades culinarias, sus virtudes médicas, sus propiedades para la limpieza, etc..., y el modo como pueden ser utilizadas en cada caso. El conocimiento que las yerberas tienen de sus plantas sí es un aprendizaje significativo. Gracias a la experiencia que hacemos de la realidad, ésta se hace para nosotros significativa. Y cuantas más cualidades y posibilidades descubramos de una realidad determinada, mayor es el grado de significatividad que alcanza para nosotros. De ahí que, en el aprendizaje significativo, lo que en realidad se aprende es la implicación de la realidad en el sujeto y las posibilidades de esa implicación.

Aprendizaje significativo es, por tanto, la percepción experiencial de las cualidades y posibilidades que la realidad tiene para el sujeto. De momento, quiero llamar vuestra atención sobre dos aspectos de esta definición: en primer lugar, que se trata de una percepción experiencial : no de un mero conocimiento intelectual, sino de lo que llamaríamos un vivencia consciente que queda grabada tanto en la memoria intelectiva como en la memoria sensible y la memoria activa; en segundo lugar, que esa percepción se hace de la realidad y sus propiedades; y no tanto, y no sólo, de sus codificaciones conceptuales. Esto quiere decir que el proceso de aprendizaje consiste, fundamentalmente, en una interacción  llevada a cabo entre la persona y la realidad que le rodea.

d.- Finalmente, me parece interesante para nuestro propósito recordarles cómo tiene lugar, según Bruner, este otorgamiento de significados que damos a la realidad. Bruner lo ha desarrollado a lo largo de la década de los noventa[ii][17] . Bruner describe que el mecanismo humano que utilizamos para hacer significativa la realidad es la autonarración. A medida que vivimos la experiencia, nos contamos a nosotros mismos lo que estamos viviendo, no solo describiendo objetivamente lo que percibimos, sino incorporando nuestra propia percepción y experiencia subjetiva de lo vivido: es decir, el significado que tiene para nosotros. Estos estudios de Bruner vuelven a poner sobre la mesa la vigencia y la necesidad de prestar atención a todas las posibilidades de la Pedagogía narrativa.

Así pues, hablamos de aprendizaje significativo refiriéndonos a un modelo de aprendizaje en el que se dan las siguientes características:
-         Nace de una interacción con la realidad.
-         Surge de la percepción experimental de sus cualidades y posibilidades.
-         Emplea como proceso la autonarración.


2.     Aprendizaje significativo y la Enseñanza Escolar de la Religión

La segunda cuestión es: ¿En qué medida la enseñanza escolar de la Religión puede asumir el aprendizaje significativo? O, expresado en forma positiva, en qué medida el aprendizaje de la Religión puede participar en la tarea de otorgar significados a la realidad.

a.- Desde la perspectiva de la Religión, la tarea de “otorgar significados a la realidad” puede entenderse de dos maneras: una, que la enseñanza de la Religión enseña al alumno a “otorgar significado religioso a la realidad”; otra, que la enseñanza escolar de la Religión consiste en “otorgar significados a la realidad religiosa”.

            .- “Otorgar significado religioso a la realidad”  equivale a proporcionar al alumno una lectura religiosa del mundo. El alumno percibe en la realidad que le rodea el designio divino, la presencia y la acción de la Trascendencia. Este es el significado religioso de la realidad. Y esto es lo que define el objeto de una enseñanza catequética. Porque aprender a percibir el significado religioso de la realidad supone la fe previa en que la realidad tiene un significado religioso determinado. Este aprendizaje es, como toda Catequesis, una profundización en la fe profesada. Otorgar significado religoso a la realidad podría parecer, a primera vista, una forma catequética de aprendizaje significativo. El problema se plantea cuando nos preguntamos qué realidad (si la divina o la humana) es el objeto de aprendizaje, o si tratamos de averiguar en qué consiste la interacción entre el sujeto y esa realidad indeterminada, y la naturaleza de la experiencia que esa interacción provoca. Lo propio de una enseñanza catequética no parece que sea el aprendizaje significativo escolar, sino la mixtagogia.

            -. “Otorgar significados a la realidad religiosa”  es la segunda acepción posible del aprendizaje significativo aplicado a la Religión. En este caso, la realidad religiosa se considera como un elemento más del mundo entorno, de la misma manera que la realidad física, la realidad social, la realidad lingüística o la realidad artística que nos circunda. Y el aprendizaje significativo consiste en capacitar al alumno para que llegue a percibir el significado de la realidad religiosa presente en su entorno, de la misma manera que llega a percibir el significado de los demás elementos de la realidad. Pues ante la realidad religiosa del entorno sí que es posible una interacción y una percepción experiencial de sus cualidades y posibilidades, y no se requiere ninguna  opción previa de fe religiosa.

Es ésta, por tanto, la tarea específica que define el aprendizaje significativo en la enseñanza escolar de la Religión.


3.     La práctica del aprendizaje significativo de la Religión.

Finalmente, nos queda la pregunta acerca de cómo es posible llevar a cabo un aprendizaje significativo en la Religión escolar. Naturalmente, dentro del margen que permite la naturaleza de un encuentro como éste.

a.- En primer lugar, se requiere tener claro en qué consiste o a qué llamamos realidad religiosa del entorno, que es el objeto del aprendizaje significativo en la escuela. Afortunadamente, la enumeración y descripción de los elementos nos la ha proporcionado la Historia de las Religiones y la Fenomenología de la Religión: las creencias; los libros sagrados; los lugares, tiempos, y acciones del culto;  el código moral; las imágenes y símbolos religiosos; la Comunidad religiosa y sus instituciones; las costumbres y usos sociales de origen religioso; los elmentos del patrimonio cultural expresivos de lo religioso; los vestigios de la historia religiosa; la multiplicidad de opciones y manifestaciones religiosas dentro de la misma sociedad. Todos estos elementos componen la realidad religiosa. Y es esta realidad religiosa el objeto primero del aprendizaje significativo en la enseñanza religiosa escolar. Esta realidad sí puede ser objeto de percepción y experiencia directa por parte de los alumnos, como requiere el aprendizaje significativo. Esta es la realidad religiosa que requiere y admite interacción y percepción directa por parte de los alumnos.

Para que pueda darse un proceso de aprendizaje significativo en la Religión escolar, no cabe otro programa que el que ofrecen los elementos de la realidad religiosa Y éste debe ser presentado, además, como elementos de la realidad religiosa del entorno.

b.- Otro de los aspectos del aprendizaje significativo, en el que quiero insistir es el de interacción y contacto con la realidad. No se trata sólo de que los temas del currículo sean los elementos tangibles de la realidad religiosa; se requiere también el contacto y la interacción de los alumnos con esa realidad. Hace tres cuartos de siglo que el genio pedagógico de John Dewey dejó constancia de que el aprendizaje auténtico sólo se realiza desde la experiencia de contacto con la realidad[iii][18]. La experiencia de los significantes religiosos es indispensable para que el alumno pueda realizar un aprendizaje significativo de la realidad religiosa. El contacto con los objetos, las personas, los grupos o los hechos de la religión es imprescindible en la Religión escolar. Y no me refiero a un contacto esporádico, como un acontecimiento motivador extraordinario, sino a un contacto habitual y sistemático, como parte fundamental del método del aprendizaje significativo.

c.- Finalmente, haré una referencia sucinta a la actividad metodológica de la autonarración. La autonarración, como ustedes saben, es el mecanismo por el que la persona otorga significado a sus experiencias. En el aprendizaje significativo de la Religión llevado a cabo en la escuela, la actividad didáctica de la expresión es la forma en la que la autonarración concreta el significado de la realidad religiosa. El contacto con la realidad religiosa y la percepción de su significado debe ser “autonarrado” por el alumno: es decir, expresado utilizando todos los recursos que la escuela y la religión ponen a su alcance. Pero, asimismo, resultará imprescindible el encuentro del alumno con otras formas de autonarración de la experiencia religiosa que los creyentes de otras épocas han expresado en las múltiples formas que la literatura, las artes plásticas, la música... han puesto a su disposición.



III

LA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR
Y EL MODELO DE CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO


Otro de los elementos fundamentales de nuestro modelo educativo es, al menos en teoría, la concepción del aprendizaje como construcción del conocimiento.

1.     El modelo constructivista de Piaget

Fue Piaget quien, con la teoría constructivista, nos hacía caer en la cuenta de que nuestro conocimiento no es sino una reconstrucción de la realidad que nos rodea, que vamos haciendo dentro de nosotros mismos. De la misma manera que la realidad que está delante de la cámara fotográfica se reconstruye dentro de la cámara en forma de imagen, de la misma manera la realidad que rodea al ser humano se va reconstruyendo dentro de él en forma de inteligencia y saber. En la cámara fotográfica la construcción de la realidad en forma de imagen se ha producido gracias a la exposición a la luz de un soporte sensitivo a la misma: esto es, gracias al contacto con la cualidad luminosa de la realidad, que el objetivo de la cámara permite. En el caso de la construcción del conocimiento, el contacto humano con la realidad se produce a través de los sentidos; y la suma de las aportaciones sensoriales determina la construcción interna de nuestra idea de la realidad.

De nuevo, si ustedes se dan cuenta, aparece la experiencia sensorial y el contacto con la realidad como clave del conocimiento y, en consecuencia, de todo aprendizaje. Los tres elementos del modelo educativo que llevamos examinando (el modelo competencial, el aprendizaje significativo y la construcción del conocimiento) ponen de relieve el paso de una instrucción conceptual a una adquisición del conocimiento global de la realidad por el camino de la interacción y la experiencia.

Sin embargo, esta construcción del conocimiento no se realiza ni de una manera fragmentada, ni en una forma anárquica. Nuestras cámaras fotográficas construyen su interior la realidad foto a foto, en compartimentos estancos, sin posibilidad espontánea de modificación. La construcción del conocimiento humano no es así: las diferentes percepciones de los sentidos admiten tanto la movilidad de las transformaciones que experimenta la realidad, como el enriquecimiento de las posibilidades perceptivas de la persona. Y así, la construcción de la realidad que tiene lugar dentro de nosotros es siempre dinámica y progresiva. Nuestro conocimiento de la realidad es, de este modo, un proceso en permanente avance enriquecido constantemente por los nuevos contactos y las nuevas experiencias. Pero esto tiene lugar gracias a un complejo proceso de organización de la realidad llevado a cabo por nuestra inteligencia, que hace del mundo caótico percibido en nuestras percepciones un cosmos organizado y entrelazado por relaciones perfectamente definidas y armoniosamente ordenadas. Y este proceso de organización de la realidad y de nuestras percepciones de la misma es una de las tareas primordiales del aprendizaje escolar.

Ha sido Ausubel quien ha descrito con precisión y rigor cómo tiene lugar este proceso de adquisición del conocimiento en el que la realidad es percibida y organizada en forma de construcción intelectual. Y es, precisamente, esta descripción de Ausubel la que nos permite establecer un itinerario claro para el aprendizaje[iv][19].

            1.- El primer paso es siempre la percepción sensorial de la realidad, del objeto. Y esta percepción va unida a reacciones inconscientes (movimientos y actitudes reflejos) que constituyen el primer nivel de la experiencia.

            2.- El nivel de identificación consciente comienza con la identificación verbal del objeto experimentado. Primera reacción tras la sensación inicial: ¿qué es eso? Un ruido, un fogonazo, una figura, un olor, un sabor extraño... y la primera pregunta: ¿qué es eso? La etiqueta verbal, el nombre del objeto, constituye el primer paso en el proceso cognitivo específicamente humano.

            3.- En el siguiente nivel preguntamos por un concepto: ¿Y eso qué es? Si es que no poseemos el concepto en el que se encuadra la etiqueta verbal. La respuesta a este segundo “¿y eso qué es?” es, por regla general, uno de los conceptos que Ausubel llama supraordenadores . Los conceptos supraordenadores son los más universales, los que tienen mayor capacidad para englobar y organizar la realidad. Son los conceptos más globalizadores. Ante un objeto desconocido con un nombre nunca oído, la pregunta es: “¿y eso qué es?” Podemos imaginar la respuesta más simple: “un animal”; o “un metal”. A la respuesta sigue un “ah”, o un “ya” de satisfacción, expresivo de la tranquilidad proporcionada por la momentánea identificación. Pero... ¿cuál ha sido la virtualidad de los conceptos “animal” y “metal”? Son conceptos supraordenadores: los primeros que organizan mentalmente el mundo y por los que empieza la construcción del conocimiento.

            4.- El siguiente paso nos remite de nuevo a la experiencia. Y se produce cuando, al comparar dos objetos que tienen un concepto supraordenador común, percibimos que ese concepto es insuficiente para establecer un orden que tenga en cuenta las diferencias entre ellos. Y así, por ejemplo, no nos parece justo, o, al menos, suficiente que el concepto supraordenador “animal” contenga al mismo tiempo al jilguero y al gato que lo persigue. Y sentimos la necesidad de compartimentos mentales capaces de albergar a cada uno de los dos seres según sus diferencias específicas. Y encerramos entonces al jilguero en el concepto de ave, y al gato bajo el concepto de mamífero. ¿Qué hemos hecho? Utilizar conceptos organizadores, incluidos en el concepto supraordenador de “animal”. Y aquí es, precisamente, donde las ciencias realizan su gran aportación a la construcción del conocimiento. Pues las ciencias aportan los conceptos organizadores necesarios para realzar una adecuada construcción mental de la realidad. De este modo, las ciencias muestran su papel de imprescindibles en la construcción del conocimiento humano.

            5.- A partir de aquí, las nuevas experiencias se irán encargando o bien de situar los nuevos objetos percibidos en sus nichos conceptuales respectivos, o bien de buscar nuevos organizadores incluidos en los conceptos anteriormente configurados. Y así, cuando veamos al jilguero perseguido por un mochuelo o un búho, necesitaremos un concepto nuevo que aisle conceptualmente al verdugo de su víctima; y utilizaremos el concepto de rapaz, incluido en el concepto de ave, y que especifica el contenido de nuestra experiencia.

Así pues, la configuración del conocimiento parte siempre de la percepción experiencial de la realidad. Y, una vez identificada la etiqueta verbal del objeto, busca el concepto capaz de proporcionar las claves necesarias para su identificación. Esta conceptualización se construye a la manera de un árbol cuyas ramas maestras fueran los conceptos supraordenadores, de las que brotan conceptos organizadores, que generan a su vez organizadores más específicos..., y así sucesivamente. El resultado final es una impresionante construcción conceptual del mundo, tan rica como lo haya sido la experiencia personal del sujeto y los recursos científicos disponibles para realizar la integración conceptual de esa experiencia.


2.     Construcción del conocimiento y conocimiento de la Religión

¿Y qué tiene todo esto que ver con la enseñanza escolar de la Religión? Tiene que ver, al menos en dos aspectos: en primer lugar, porque, si este es el modo en que los seres humanos adquirimos espontáneamente el conocimiento, también el conocimiento de la Religión se desarrolla siguiendo estas pautas; y, en el caso de desconocerlas, nos resultará muy difícil precisar cuál va a ser el resultado final al que una persona llegue en su conocimiento de lo religioso; en segundo lugar, nos interesa  este tema desde la enseñanza de la Religión, porque esta enseñanza forma parte de un sistema educativo organizado – al menos teóricamente – a partir de este modo de entender el conocimiento y el aprendizaje. Y también porque nos preguntamos en qué medida la enseñanza de la Religión que se lleva a cabo en la escuela puede asumir esta concepción del conocimiento y el consiguiente modelo de enseñanza.

a.- Si la enseñanza de la Religión, como ocurría en el modelo instructivo, se entiende como la trasmisión de la Doctrina del Magisterio de la Iglesia, o del Mensaje religioso del cristianismo o de cualquier confesión religiosa, no existe posibilidad alguna de que el conocimiento de lo religioso se construya desde la experiencia. Porque lo que en este caso se pretende es la trasmisión o el trasvase de un conocimiento ya construido. Tal vez por esta razón, algún notable catequeta español se ha pronunciado públicamente por la incompatibilidad entre la enseñanza religiosa y el constructivismo. Y, evidentemente, con semejante concepción de la enseñanza, no le falta razón.

b.- Pero si lo que la enseñanza escolar de la Religión se propone es hacer que el alumno llegue al conocimiento de la realidad religiosa en su totalidad, el proceso que va de la experiencia al concepto tiene perfectamente cabida en el conjunto de un sistema escolar inspirado en el constructivismo.

En consecuencia, podemos preguntarnos cómo es posible y cómo tiene lugar la construcción del conocimiento en la enseñanza escolar de la Religión.


3.     La ERE según un modelo constructivista.

Probablemente sea éste el aspecto del modelo educativo escolar que más se ha trabajado desde la enseñanza de la Religión. Las propuestas – sobre todo de los libros de texto – tratan de acercarse a lo que podríamos llamar los grandes pilares sobre los que tendría que constituirse un método encaminado a esta construcción cognitiva de la realidad religiosa en el alumno. Estas bases o pilares del modelo constructivista en la enseñanza de la Religión serían las siguientes:

            1.- El punto de partida del proceso tendría siempre que ser la experiencia efectiva de un elemento de la realidad religiosa. En los primeros años se tratará, sin duda, de la percepción de objetos, hechos o personas que sean significantes de lo religioso. En los cursos superiores hablaríamos de propuestas de participación en proyectos o acciones de personas o grupos vinculados a la Religión. En todo caso, una implicación experiencial del individuo o del grupo que aprende.

            2.- Supuesta la posibilidad de partir de la experiencia o contacto con la realidad religiosa, no existe ningún problema para recorrer el camino trazado por Gowin en sus diagramas eurísticos en V[v][20], o los pasos del aprendizaje constructor del conocimiento trazado por Piaget o Ausubel:

-         Dar suelta a los interrogantes que surgen sobre la experiencia de la realidad religiosa.
-         Observar esa realidad religiosa, y registrar cuidadosamente los elementos, las relaciones, los cambios, las transformaciones ... todo lo que en ella se observa, tratando de buscar o elaborar conceptos que definan adecuadamente lo observado.
-         Buscar, elaborar, contrastar explicaciones de la realidad experimentada
-         Y, finalmente, formular juicios y aplicaciones de lo descubierto...

Detengo aquí la reflexión, a sabiendas de las limitaciones y concreciones pendientes. Les pido disculpas por ellas. Ojalá que en un encuentro próximo el título de la comunicación y el debate pueda ser “La práctica de la enseñanza religiosa en un modelo competencial, significativo y constructivista”. Pero hasta entonces aún nos queda un camino por el que me será muy grato caminar en vuestra compañía.