UNIVERIDAD NACIONAL DE COSTA RICA
Centro de Investigación y Docencia en Educación
División de Educología
Bachillerato en Enseñanza de la Religión
Evaluación de los Aprendizajes para la Enseñanza de la Religión
Luis Alvarado Villacrés
Prof. Diego Bolaños
Validez y
Confiabilidad
La
idea-pregunta que orienta este ensayo es la viabilidad o no de las pruebas de
ejecución. Pues el documento dice de la prueba de ejecución o la prueba
práctica. Esto queda condicionado por el modo que consideremos apropiado
mesurar el nivel de logro de las habilidades, destrezas o competencias. La
introducción del folleto advierte que sirve para las asignaturas que contenga
una actividad motora o manual. Desde esta perspectiva podrías responder a
nuestra pregunta motivadora que no. Pero son las justificaciones y elementos de
esta prueba que pueden entrar en diálogo con nuestro quehacer en la enseñanza
de la religión ya que también dice que es importante para planificar y guiar la
práctica educativa.
Construir
respuestas o productos donde las experiencias religiosas se pongan de fondo es
congruente con lo establecido en este folleto, programas de estudio y la
naturaleza de cada asignatura. Eso en una parte pero por otra notamos que se
evalúa con un molde previo. Es decir, pareciera que hay un imaginario a llegar.
¿Por qué? Dice el folleto que la prueba describe si el estudiante realiza
adecuadamente el proceso. Ciertamente es acorde a sus valores inherentes como
la validez y confiabilidad. El instrumento en mención quiere ser validador y
buscar la fidelidad de los contenidos.
La
construcción de instrumentos y la reflexión asertiva de sus usos es un reto
para el educador de religión. Pues debe confrontar y proponer alternativas en
didácticas y evaluaciones. Esto desde el sentido del área de la asignatura que
no valida sino que acompaña; no adoctrina sino que incentiva a la confrontación
de un estilo de vida. No es cuestión de hacer cumplir sino de animar el proceso
avivando la creatividad con discreción y
respeto. No es tema de reproducir esquemas lineales reflejados en sus propios
productos.
La
evaluación propuesta es completamente sumativa y aquí nos surge otra pregunta
¿Es posible mesurar la “calidad” de aprendizaje de religión con números? Y
sigue aún otra ¿La importancia de la educación es aprender o sacar un
título-pasar el año? La evaluación como verificador de conocimientos objetiviza
el mismo conocimiento. Por eso la apuesta por un proceso de transformación de la
información en conocimientos. Así cambiamos la noción del error como elemento
de aprendizaje no de recriminación. Las propuestas de instrumentos deben buscar
provocar un conflicto que importe
significativamente a los estudiantes. La racionalidad sustantiva consiste en
saber cómo se aprende para el diseño de aprendizajes.
No
puedo radicalizar un sí o un no a la pregunta orientadora. Pero puedo compartir
argumentos y realizar objeciones. El instrumento hace una mediación del hacer y
puede fortalecer la praxis teológica con esta vía. La calificación es
individual aunque el trabajo sea grupal, el docente desde la perspectiva
ecuménica puede incentivar una nota común para el trabajo en equipo. Un
elemento que converge con el área es que no solo se evalúa el producto, sino el
proceso que dice mucho del itinerario de
reflexión que tienen los estudiantes en los temas propuestos y muchas veces no
se reflejan en su trabajo final y no pueden ser estos valorados.
Referencias:
MEP (2014) La
prueba de ejecución. San José: (s.e.)