viernes, 31 de octubre de 2014

Ensayo de Evaluación. Evaluación. Bloque II

UNIVERIDAD NACIONAL DE COSTA RICA

Centro de Investigación y Docencia en Educación

División de Educología





Bachillerato en Enseñanza de la Religión
Evaluación de los Aprendizajes para la Enseñanza de la  Religión                  
                                                                



Luis Alvarado Villacrés


Prof. Diego Bolaños




Validez y Confiabilidad


La idea-pregunta que orienta este ensayo es la viabilidad o no de las pruebas de ejecución. Pues el documento dice de la prueba de ejecución o la prueba práctica. Esto queda condicionado por el modo que consideremos apropiado mesurar el nivel de logro de las habilidades, destrezas o competencias. La introducción del folleto advierte que sirve para las asignaturas que contenga una actividad motora o manual. Desde esta perspectiva podrías responder a nuestra pregunta motivadora que no. Pero son las justificaciones y elementos de esta prueba que pueden entrar en diálogo con nuestro quehacer en la enseñanza de la religión ya que también dice que es importante para planificar y guiar la práctica educativa.

Construir respuestas o productos donde las experiencias religiosas se pongan de fondo es congruente con lo establecido en este folleto, programas de estudio y la naturaleza de cada asignatura. Eso en una parte pero por otra notamos que se evalúa con un molde previo. Es decir, pareciera que hay un imaginario a llegar. ¿Por qué? Dice el folleto que la prueba describe si el estudiante realiza adecuadamente el proceso. Ciertamente es acorde a sus valores inherentes como la validez y confiabilidad. El instrumento en mención quiere ser validador y buscar la fidelidad de los contenidos.

La construcción de instrumentos y la reflexión asertiva de sus usos es un reto para el educador de religión. Pues debe confrontar y proponer alternativas en didácticas y evaluaciones. Esto desde el sentido del área de la asignatura que no valida sino que acompaña; no adoctrina sino que incentiva a la confrontación de un estilo de vida. No es cuestión de hacer cumplir sino de animar el proceso avivando la creatividad con discreción y  respeto. No es tema de reproducir esquemas lineales reflejados en sus propios productos.

La evaluación propuesta es completamente sumativa y aquí nos surge otra pregunta ¿Es posible mesurar la “calidad” de aprendizaje de religión con números? Y sigue aún otra ¿La importancia de la educación es aprender o sacar un título-pasar el año? La evaluación como verificador de conocimientos objetiviza el mismo conocimiento. Por eso la apuesta por un proceso de transformación de la información en conocimientos. Así cambiamos la noción del error como elemento de aprendizaje no de recriminación. Las propuestas de instrumentos deben buscar provocar un conflicto que  importe significativamente a los estudiantes. La racionalidad sustantiva consiste en saber cómo se aprende para el diseño de aprendizajes.

No puedo radicalizar un sí o un no a la pregunta orientadora. Pero puedo compartir argumentos y realizar objeciones. El instrumento hace una mediación del hacer y puede fortalecer la praxis teológica con esta vía. La calificación es individual aunque el trabajo sea grupal, el docente desde la perspectiva ecuménica puede incentivar una nota común para el trabajo en equipo. Un elemento que converge con el área es que no solo se evalúa el producto, sino el proceso que dice  mucho del itinerario de reflexión que tienen los estudiantes en los temas propuestos y muchas veces no se reflejan en su trabajo final y no pueden ser estos valorados.

Referencias:

MEP (2014) La prueba de ejecución. San José: (s.e.)



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